diario de un cinéfilo rural

No creo hacer mal anotando aquí, día a día, con una franqueza absoluta, las modestas e insignificantes impresiones que produce el cine en mi vida sin misterio.


Financiador: (al otro lado del teléfono) Sólo necesito saber que esos vehículos que quiere financiar existen.
Jerry Lundegaard: Claro que existen.
Financiador: Estoy seguro de ello. Pero los números son ilegibles. Si pudiera leérmelos…
Jerry Lundegaard: Ya, pero… verá, es que no los tengo delante. ¿Se los envío por fax?

William H. Macy interpretando a Jerry Lundegaard, en Fargo (1996), de los Hermanos Coen.

Financiador: (al otro lado del teléfono) Sólo necesito saber que esos vehículos que quiere financiar existen.

Jerry Lundegaard: Claro que existen.

Financiador: Estoy seguro de ello. Pero los números son ilegibles. Si pudiera leérmelos…

Jerry Lundegaard: Ya, pero… verá, es que no los tengo delante. ¿Se los envío por fax?

William H. Macy interpretando a Jerry Lundegaard, en Fargo (1996), de los Hermanos Coen.

[Flash 9 is required to listen to audio.] Brainerd, Minnesota
Carter Burwell
Fargo / Barton Fink

‘Brainerd, Minnesota’, de Carter Burwell para la banda sonora de Fargo (1996), de Joel y Ethan Coen.


He decidido no aparcar aquí.

Steve Buscemi, en Fargo (1996), de Joel y Ethan Coen.

He decidido no aparcar aquí.

Steve Buscemi, en Fargo (1996), de Joel y Ethan Coen.


Ahí estaban. Todos inmersos en sus asuntos. Parecía que yo sabía un secreto, uno más grande aún de lo que le había ocurrido al Gordo Dave. Algo que ninguno de ellos sabía. Como si yo hubiese logrado salir a la superficie y todos ellos estuviesen peleando ahí abajo.

Ed Crane, el barbero, interpretado por Billy Bob Thornton, tras haber estado visitando a su esposa en la cárcel del condado, en The Man Who Wasn’t There (2001) de Joel y Ethan Coen.

Ahí estaban. Todos inmersos en sus asuntos. Parecía que yo sabía un secreto, uno más grande aún de lo que le había ocurrido al Gordo Dave. Algo que ninguno de ellos sabía. Como si yo hubiese logrado salir a la superficie y todos ellos estuviesen peleando ahí abajo.

Ed Crane, el barbero, interpretado por Billy Bob Thornton, tras haber estado visitando a su esposa en la cárcel del condado, en The Man Who Wasn’t There (2001) de Joel y Ethan Coen.

[Flash 9 is required to listen to audio.] The Trial Of Ed Crane
Carter Burwell
The Man Who Wasn't There Original Motion Picture Soundtrack

“The Trial of Ed Crane”, de Carter Burwell, uno de los temas del film noir de los hermanos Joel y Ethan Coen The Man Who Wasn’t There (2001).

Solange y Delphine, hermanas, interpretadas por Françoise Dorléac y Catherine Deneuve (hermanas también), cantando La chanson des jumelles, en Les Demoiselles de Rochefort (1967), de Jacques Demy y Agnès Varda.

"Es verdad que por la extrema humildad de mi origen, mi infancia miserable, abandonada, la desproporción que siento cada vez más entre una educación negligente, casi grosera, y cierta sensibilidad que me hace adivinar muchas cosas, pertenezco a una especie de hombres poco disciplinados por naturaleza y de los que mi superiores tienen razón en desconfiar."

El joven cura de Ambricourt reconociendose, tras sentirse humillado por el señor dean de Blangermont, en “Diario de un cura rural”, de George Bernanos.

"Pasando por la hiedra, por el césped, por el pequeño abeto, alcancé la puerta de mi casa, di con la cerradura, hallé la llave de la luz, me deslicé junto a las puertas de cristales, pasé por los armarios barnizados y junto a las macetas, abrí mi cuarto, mi pequeña apariencia de hogar, donde me esperaban el sillón y la estufa, el tintero y la caja de pinturas, Novales y Dostoiewski, igual que a los otros, a los hombres verdaderos, cuando vuelven a sus casas, los esperan la madre o la mujer, los hijos, las criadas, los perros y los gatos."

El llegar a su casa de Harry Haller, en El Lobo Estepario, de Hermann Hesse.

"Me pregunto lo que tienen ustedes en las venas… En mis tiempos se formaban hombres de Iglesia, no frunza el ceño porque me entran ganas de darle un pescozón; sí, hombre de Iglesia…; tome el vocablo cómo le parezca, jefes de parroquia y rígidos directores, como si fueran hombre de gobierno. Aquellas personas eran capaces de dirigir una localidad con un solo gesto de su barbilla. ¡Ya sé que va usted a ponerme objeciones…! Que comían bien, que bebían incluso y que lo ocultaban. ¡De acuerdo! Cuando se ordena convenientemente el trabajo, se hace deprisa y bien y quedan ratos de ocio… Es mejor para todos. Ahora, los seminarios envían niños de coro, pequeños descamisados que se imaginan que trabajan más que nadie porque no triunfan en nada. Unos lloriquean en vez de mandar. Otros leen montones de libros y otros no son siquiera capaces de comprender, de entender, ¿me oye usted?"

El cura de Torcy al joven cura de Ambricourt, en Diario de un cura rural, de George Bernanos. Robert Bresson llevó esta novela a la pantalla cinematográfica bajo su mismo título, Journal d’un cure de campagne, en 1951.

Fotograma de The Birds (1963), de Alfred Hitchcock. En él aparece Melanie Daniel (Tippi Hedren) dentro de una cabina asediada por pájaros.

[…]
François Truffaut: Yo no creo que se intente anticipar tanto en The Birds. Lo único que se adivina es que los ataques de los pájaros van a hacerse cada vez más graves. En la primera parte se contempla un film normal, psicológico, y sólo el úlitmo plano de cada escena evoca la amenaza de los pájaros.
Alfred Hitchcock: Debía hacerlo de esta manera porque el público se siente influido por la publicidad, los artículos, las críticas… El público oye hablar de la película por los rumores que se pasan unos a otros. No quiero que se impaciente esperando los pájaros, pues entonces no prestaría bastante atención a la historia de los personajes. Esas alusiones al final de cada escena, es como si dijera al público: “Tenga paciencia, tenga paciencia. Ya vienen”. Ahora bien, seguramente hay matices que permanecerán desapercibidos, pero son totalmente necesarios, pues enriquecen el conjunto y le dan más fuerza. Al comienzo del film, tenemos a Rod Taylor en la tienda que se venden los pájaros. Atrapa el canario que se había escapado, lo devuelve a su jaula y, sonriente, dice a Tippi: “Te devuelvo a tu jaula dorada, Melanie Daniel”. Añadí esta frase durante el rodaje, porque pensé que servía para definir al personaje de la muchacha rica y mimada. De esta manera, luego, durante el ataque de las gaviotas al pueblo, cuando Melanie Daniel se refugia en la cabina telefónica, mi intención es mostrar que es como un pájaro en una jaula. No se trata de una jaula dorada, sino de una jaula de desdicha, y esto señala también el comienzo de su prueba de fuego. Asistimos a la inversión del viejo conflicto entre los hombres y los pájaros y esta vez los pájaros están fuera y el ser humano está en la jaula. Ahora bien, cuando ruedo cosas como ésta, no espero que el público lo comprenda todo.

Extracto de la conversación entre François Truffaut y Alfred Hitchcock, hecha libro en “El cine según Hitchcock”.

Fotograma de The Birds (1963), de Alfred Hitchcock. En él aparece Melanie Daniel (Tippi Hedren) dentro de una cabina asediada por pájaros.

[…]

François Truffaut: Yo no creo que se intente anticipar tanto en The Birds. Lo único que se adivina es que los ataques de los pájaros van a hacerse cada vez más graves. En la primera parte se contempla un film normal, psicológico, y sólo el úlitmo plano de cada escena evoca la amenaza de los pájaros.

Alfred Hitchcock: Debía hacerlo de esta manera porque el público se siente influido por la publicidad, los artículos, las críticas… El público oye hablar de la película por los rumores que se pasan unos a otros. No quiero que se impaciente esperando los pájaros, pues entonces no prestaría bastante atención a la historia de los personajes. Esas alusiones al final de cada escena, es como si dijera al público: “Tenga paciencia, tenga paciencia. Ya vienen”. Ahora bien, seguramente hay matices que permanecerán desapercibidos, pero son totalmente necesarios, pues enriquecen el conjunto y le dan más fuerza. Al comienzo del film, tenemos a Rod Taylor en la tienda que se venden los pájaros. Atrapa el canario que se había escapado, lo devuelve a su jaula y, sonriente, dice a Tippi: “Te devuelvo a tu jaula dorada, Melanie Daniel”. Añadí esta frase durante el rodaje, porque pensé que servía para definir al personaje de la muchacha rica y mimada. De esta manera, luego, durante el ataque de las gaviotas al pueblo, cuando Melanie Daniel se refugia en la cabina telefónica, mi intención es mostrar que es como un pájaro en una jaula. No se trata de una jaula dorada, sino de una jaula de desdicha, y esto señala también el comienzo de su prueba de fuego. Asistimos a la inversión del viejo conflicto entre los hombres y los pájaros y esta vez los pájaros están fuera y el ser humano está en la jaula. Ahora bien, cuando ruedo cosas como ésta, no espero que el público lo comprenda todo.

Extracto de la conversación entre François Truffaut y Alfred Hitchcock, hecha libro en “El cine según Hitchcock”.


Las mujeres corrientes no excitan nunca nuestra imaginación. Se limitan a su siglo. Ningún hechizo las transfigura. Uno conoce su mente con la misma facilidad que su sombrero. Siempre puedes encontrarlas. Carecen de misterio alguno. Por la mañana pasean en coche por el parque, y por las tardes parlotean tomando el té. Tienen una sonrisa estereotipada y una conducta a la moda. Son completamente obvias. ¡Pero una actriz! ¡Qué distinta es una actriz!


Oscar Wilde.

En la imagen, Françoise Dorléac en un fotograma de Le peau douce (1964), de Françoise Truffaut.

Las mujeres corrientes no excitan nunca nuestra imaginación. Se limitan a su siglo. Ningún hechizo las transfigura. Uno conoce su mente con la misma facilidad que su sombrero. Siempre puedes encontrarlas. Carecen de misterio alguno. Por la mañana pasean en coche por el parque, y por las tardes parlotean tomando el té. Tienen una sonrisa estereotipada y una conducta a la moda. Son completamente obvias. ¡Pero una actriz! ¡Qué distinta es una actriz!
Oscar Wilde.
En la imagen, Françoise Dorléac en un fotograma de Le peau douce (1964), de Françoise Truffaut.

"Aunque la mañana era joven, el brumoso espejismo ya había aparecido. El aire incierto que magnificaba unas cosas y escamoteaba otras, pendía sobre el Golfo, así que todas las imágenes eran irreales y no se podría confiar en la vista; el mar y la tierra tenían las ásperas claridades y la vaguedad de un sueño. De modo que la gente del Golfo tal vez confiara en cosas del espíritu y en cosas de la imaginación, pero no confiaba en que sus ojos les mostraran las distancias ni los perfiles netos ni cualquier otra precisión óptica."

John Steinbeck, “La Perla”, 1945. Fue llevada al cine dos años más tarde por el director mexicano Emilio Fernández.

James Shannon, interpretado por Buster Keaton, ante una horda de mujeres dispuestas a casarse con él, en “Seven Chances” (1925), dirigida por el propio Keaton.

James Shannon, interpretado por Buster Keaton, ante una horda de mujeres dispuestas a casarse con él, en “Seven Chances (1925), dirigida por el propio Keaton.

Alain Leroy (Maurice Ronet) viendo pasar, desde la mesa de un cafe parisino, en “Le Feu Follet (1963), de Louis Malle, mientras suena Gnossienne No. 1”, de Erik Satie.


Lydia: ¿Por qué te quedas aquí?
Alain: Aquí me siento bien. La vida de un enfermo es ordenada, sencilla, estás protegido. No me apetece mucho volver a la ciudad. París me asusta. ¿Te parezco cobarde?

Alain Leroy (Maurice Ronet) y su amante Lydia (Léna Skerla) en “Le Feu Follet” (1963), de Louis Malle.

Lydia: ¿Por qué te quedas aquí?

Alain: Aquí me siento bien. La vida de un enfermo es ordenada, sencilla, estás protegido. No me apetece mucho volver a la ciudad. París me asusta. ¿Te parezco cobarde?

Alain Leroy (Maurice Ronet) y su amante Lydia (Léna Skerla) en “Le Feu Follet (1963), de Louis Malle.